PRIMER CAPÍTULO.
Algo había cambiado
Ella estaba en silencio, casi muda, con una sensación inevitable de no saber lo que estaba pasando. Ahí, en ese momento, lo miró a él, y supo que justo en ese instante, ya no tenía que preocuparse solo por ella y debía comenzar a pensar en dos.
Esta idea casi la atrapó. La idea absoluta de empezar a pensar en compañia. En la posibilidad remota de servir dos tazas de café diarias, en vez de una sola. En ir al cine sin colocar la barra que separa una silla de la otra. En esa posibilidad casi alucinante de ver una película en compañía. En cocinar, no sólo para ella, sino para alguien más. En compartir un libro, una noticia, y en sonreír como respuesta a las bromas de él. Pensó en esa maravillosa sensación de sentirse querida y deseada, y en su propio deseo de querer y desear a otro. Pensó, en cuestión de minutos, en cada fecha especial en la que ya no sería solo "ELLA" sino que estaría acompañada de un él, del cual se sentiría orgullosa. Pero que sensación tan extraña - pensó, mientras comenzaba a sentirse agitada - justo en este momento sintió miedo. Si, miedo. Un miedo irremediable a renunciar, a cambiar, a transformarse. Es que ella llevaba mucho tiempo simplemente cuidandose a sí misma, y esta idea de estar en compañía a otro era algo novedoso. ¿Cómo es eso? ¿Cómo se hace? ¿Lo sabré hacer? ¿Y si algo sale mal?. Por un momento, pensó en huir. Si, simplemente huir, así como si estuviera siendo perseguida por algún tipo de monstruo extraño y maligno. Ya cuando estaba a punto de salir corriendo y no volver, decidió voltear a verlo a él. Él era decidido, fuerte, protector e interesante. Sobretodo, interesante. Cuando ella lo vió a los ojos, pudo ver más allá de lo que ella pensaba que estaba observando. Ella entendió en ese momento que podía estar llena de inseguridad, podía no saber que estaba pasando por la mente de él, podía estarse arriesgando total y completamente, podía sentir miedo, temor ¡terror! pero, entendió que si decidía aceptar la compañía, debía preocuparse menos por las intenciones del otro, y más por las suyas. Debía entender que nunca iba a saber completamente si la otra persona estaba diciendo la verdad o la mentira, debía entender que ahora dejaría de importar tener el control de absolutamente todo, debía entender que a partir de ahora, algo había cambiado, ya no eran solo "ELLA Y ÉL" como personas separadas, podía comenzar un NOSOTROS.

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