viernes, 31 de diciembre de 2010

Para ti: Puyita.



En lo que escribo intento plasmar en un papel lo que siento, pienso o critico de algo, puede ser feliz o triste o quizás algo que me preocupe. Esta vez hablare sobre Puyita. Unos sabrán quien es otros no, pero el motivo será el mismo. 

PUYITA:

Sé que estás en el cielo, en la noche, en el día. En aquel llanto de miedo y de ausencias. Sé que vives en la mirada de cada uno de nosotros. Sé que tu ausencia es dolorosa infiltrada entre miles de recuerdos que atropellan los sentimientos. Sé qué haces falta en cada rincón de la casa y es inevitable no sentir ese vació que destruye. Sé que vives en las alegrías y preocupaciones de todos. Sé que estas acompañada al fin de aquel poeta tan brillante que durante 9 años esperaste aquí en la tierra para volver a ver, sé que andas por las nubes tan bella y tan discreta.

Sé que vives en mi mente, en la de tus 6 hijos y en la de los otros 11 nietos. Tú revives la esperanza que nos da rienda suelta a todos para continuar la historia que ustedes dos empezaron aquel día. Sé que existes en mis pensamientos, más allá de cualquier distancia te siento tan viva como siempre. Mantener los recuerdos vivos es lo que me permite tenerlos a ambos a mi alcance. En cada libro de Puyito, en cada espacio de la casa, en cada portarretrato estático y cada joya que guardaste, en cada espacio de mi mente y de mi corazón vives con más intensidad que nunca. Existes en lo eterno de cada momento.

Sé que pasa el tiempo, y aunque no pueda detenerse, En ese momento en el que ya no estabas pensé que se tenía que detener, no sabía cómo es que debíamos continuar viviendo después de perderte a ti, el centro y la base de toda la familia. Por esto y mucho más me tomare la difícil tarea de intentar describirte con palabras.
Esa mujer indescifrable y llena de autenticidad, sincera, directa, fugitiva de los misterios pero a la vez misteriosa e interesante, amante de la sinceridad y de la verdad, de todo aquello que es correcto.

Eras y seguirás siendo en la mente de todos de esas mujeres que sólo existen una sola vez, aquella mujer moralista. Nunca quisiste nada a medias y si era posible hacer las cosas por ti misma mucho mejor.
Eres de esas abuelas inolvidables, de esas personas de las que aprendes algo cada día que pasa, aun estando en el cielo sigo aprendiendo de ti.

En vida, fuiste una hija excepcional, una madre admirable, una abuela y bisabuela dedicada y brillante, aún no sé cómo hiciste para criar a 6 hijos que en su momento fueron niños con caprichos y todo lo que eso implica. No sé de donde sacabas tanto carácter para dirigirlos a todos en la casa. Esos niños que ahora son 4 hombres y 2 mujeres, entre ellas mi hermosa madre.Y que te puedo decir de lo que significas para mí como abuela, eres esa figura fundamental que tengo presente todos los días.

Te veo reflejada en mi mamá. Te veo en tus hijos, en tus nietos, en tus bisnietos. Te veo a cada rato en mi mente. Te he visto en mis sueños, te he visto feliz y sé que lo estás. Y ¿Cómo no estarlo?. Al fin están juntos Puyito y tú. Como siempre imaginaste desde su partida.

Cuando el alma de una persona muere, cuando ya el cuerpo no tiene vida, no sólo se va todo aquello con lo que uno interactúa sino que el espacio que ocupa se transforma en ausencia, es vacío. Quedan las cosas materiales sin dueño. Personalmente pienso que en momentos como este no queda otra que aferrarse a los recuerdos, a todos esos momentos compartidos y que a su vez estar conscientes de que la vida no sigue así como si nada, la vida cambia y totalmente.

Y aunque sé que lo que a todos nos dolía era verla sufrir, aunque sé que ya está tranquila, es imposible no sentir tristeza, nostalgia o algo de dolor al no tenerla allí y poder disfrutar de su presencia. Eso es lo más difícil, el extrañar cosas que ya no son posibles.

Siempre fuiste el centro y la base de todo. Girábamos en torno a ti, a tus preferencias y aún en la distancia de estos dos mundos paralelos, en los que sólo hay una entrada y una salida sin oportunidad de regresar lo seguirás siendo junto con Puyito. Porque ustedes viven en lo eterno de cada mirada, cada paso, cada palabra, cada carta, cada beso, cada día que trascurre y cada noche que comienza, en cada corazón, en cada cuerpo porque definitivamente “NADA DETIENE LA CORRIENTE DEL TIEMPO ENAMORADO” PFL.

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