viernes, 5 de octubre de 2012

Mi Venezuela querida... ¡Hay un camino!

En el año 1999, entra en el gobierno de Venezuela el presidente Hugo Chávez Frías. Yo tenía solo 4 años, lo que implica que en mi vida solo recuerdo a un presidente. Solo te he visto gobernar a ti Hugo Chávez Frías

Crecí en una familia que directa o indirectamente se ha visto afectada por las acciones del gobierno. Hay grandes hechos que marcan mis recuerdos y que poco a poco fueron formando lo que hoy en día son mis ideales políticos. Mencionare solo algunos, entre estos acontecimientos están los siguientes: 11 de abril (2002), cierre de RCTV (2007) y la despedida a los empleados de PDVSA.

Hoy en día, en el año 2012, todos los venezolanos vivimos en un país lleno de inseguridad. Tenemos miedo de salir a las calles, ya ni siquiera en nuestras casas podemos sentirnos en paz. Tenemos que pasar todos los días angustiados, nuestras madres ya ni duermen de las preocupaciones. 

Vivimos en un país lleno de miedo, tenemos miedo de salir y que nos roben, tenemos miedo de lo que pueda pasar el día de mañana y aunque duela decirlo vivimos en un país en donde la vida vale muy poco. Tener un teléfono relativamente caro pasa de ser algo bueno a algo a lo que empiezas a temer por el simple hecho de que para algunos ese teléfono significa una “oportunidad” para conseguir algo de dinero y solo por eso toman la decisión de hacerte daño.

Vivimos en un país en donde el sistema educativo tiene millones de fallas, donde un porcentaje de jóvenes sale de un bachillerato sin ninguna intención de entrar a una universidad. Un país lleno de misiones que no funcionan como deberían.

Vivimos en un país en donde los hospitales no funcionan. Si tienes una emergencia es posible que el lugar a donde vayas no tenga los recursos necesarios.

Vivimos en un país en donde las colas son parte de la rutina. Para lo que sea que quieras hacer hay que hacer cola. Vivimos en un país conformista, por sólo BsF. 300,00 una persona de clase social baja acepta ponerse una camisa y una gorra roja y marchar apoyando al presidente saliente.

¿Qué se hace para solucionar estas cosas? ¿De qué sirve una cadena de 4 horas, si en vez de soluciones solo creas más conflictos?

A pesar de todo esto, vivimos en un país hermoso, un país que vale la pena recuperar. Un país que me dio la vida. Un país de hermosos paisajes, un país que aún en los peores momentos no pierde su sentido de humor. La alegría del venezolano no se compara con nada.

Hace 14 años, tenía solo 4 años. Hoy en día, tengo 18 y puedo votar. Decidí por estas razones y por muchas otras que ha llegado la hora de elegir un camino, y ese camino tiene nombre y apellido. Estoy convencida que no se trata de ti Hugo Chávez, ya tu tiempo se agotó, se acabó, ya tuviste tu oportunidad y no supiste aprovecharla.

Venezuela es un país hermoso que merece salir de la situación en la que está. ¡Ya basta! Aún estamos a tiempo. Todos queremos un mejor lugar para vivir. Yo no quiero un presidente que ante una tragedia como la ocurrida en Amuay (Estado Falcón), sus palabras sean que "La función debe continuar", yo quiero un presidente que se responsabilice, que actué, que represente y se encargue de las situaciones. No quiero más divisiones, no quiero sentir miedo al salir a la calle. Quiero sentir que tengo la libertad de pensar como quiera y de tener las cosas que con esfuerzo y trabajo me pueda ganar.  

Es en este país en donde quiero estar, en donde quiero seguir estudiando mi carrera universitaria y un día con mi titulo en mano sonreír y decir “Soy psicóloga de la Universidad Católica Andrés Bello”. Saber y tener la seguridad que puedo aportarle mis conocimientos a Venezuela.

En 14 años lo que he visto son muertes, tristezas, expropiaciones, pobreza y un país que se ha ido destruyendo poco a poco. A medida que pasa el tiempo ya son una gran cantidad de conocidos que están en el exterior, personas que decidieron que ya no podían más con la situación que se vive aquí en Venezuela. Me cuesta pensar que aún hay gente que piensa que votar por Chávez es una opción válida. ¿Qué buscan? ¿Más enfrentamientos? ¿Más divisiones? ¿Más muertes?.

 La desigualdad social no se soluciona haciéndole creer al pobre que el rico le quita las oportunidades de avanzar, la desigualdad social se soluciona dándole las herramientas al pobre para que pueda avanzar y conseguir las cosas con esfuerzo propio. Proporcionándoles educación de calidad, viviendas y opciones de empleo. De esta forma, la persona podrá darse cuenta que puede conseguir surgir sin necesidad de robar, de dañar, de matar… 

La decisión que tomaran miles de venezolanos este domingo, se trata de comparar la vida que tienes y la vida que quieres tener. Confio en Dios y en la Virgen y pongo en sus manos a nuestro país.

Si estás cansado, si tienes miedo, si ya no aguantas más. Vota este 7O por el progreso, por tu futuro, por lo que quieres para tu familia, vota por Henrique Capriles Radonski.

 Mi Venezuela querida… ¡Te quiero tanto! Hay un camino y ese camino comienza este 7 de Octubr

jueves, 13 de septiembre de 2012

Miedo



Miedo de pensar, de sentir, de esperar. Miedo que me ataca y me consume. Miedo a reaccionar, a veces miedo a una consecuencia dolorosa. Todos hemos sentido miedo ¿No? A veces es miedo a perder, perder a una persona, perder un reto impuesto por ti mismo. Perder la esencia de lo que eres en el camino de tus días, pero todo se resume en esa emoción que se te hace sentir realmente indefenso. 

Te visualizo a menudo, aquí conmigo. Pero de una forma muy triste veo como desapareces, veo como te desvaneces en el tiempo. Te reconstruyo enseguida en mi mente y con un grito atravesado entre mis labios puedo preguntarte ¿Dónde estás? ¿En dónde te escondes cuando no  puedo sentirte cerca?

Pero de repente siento miedo… Miedo, mucho miedo… Miedo de perderte incluso en mi mente y de no poder recuperarte. Me asomo a mi ventana y veo una luna sonreída, sonrió y solo tú sabes la razón de esa sonrisa. Veo pasar el tiempo entre mis manos, veo pasar los días, los segundos y las horas y aun ando buscándote en dónde sé que no puedo encontrarte. Aún reproduzco cada detalle de un encuentro inesperado. Un par de sonrisas nerviosas y un sentimiento a flor de piel.

El miedo no deja de estar, a veces se hace pequeño y otras siento que no para de crecer. Pero aquí estoy, me asomo de vez en cuando y me imagino que llegas y me dices “Aquí estoy”, pero no sucede y sólo puedo eso, imaginarlo. 

Te veo en sueños, a veces en la noche, a veces en el día. Sueño que te veo, te siento y te digo “Te amo”. En los sueños no siento miedo, cuando te encuentro tampoco lo siento, el miedo viene es cuando te alejas, cuando por segundos te veo difuso y sólo me queda la imaginación. 

Quiero dejar de sentir miedo, quiero que me protejas. ¿Puedes ayudarme? ¿Qué esperas?

miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Crees en lo imposible?

Quizás muchas veces has tenido que esperar algo, cualquier cosa. La sensación de espera genera intranquilidad, sea cual sea la situación. Esperar significa añorar algo que aún no tienes pero que quieres, sea cual sea el nivel de lo que necesitas. Puedes estar esperando a alguién, puedes estar sentado esperando un taxi, un autobús, o a veces, sólo nos encontramos esperando que algo maravilloso suceda.


Esperar no es el problema, el problema es la incertidumbre de no saber si lo que esperas llegara algún día. Pero digamos que nos gusta la sufridera, y nos ponemos a creer, pensar y soñar miles de cosas sin tener la seguridad de que algún día podrán pasar en realidad.
 ¿Esto tendrá sentido? Esperar algo que no sabes si llegará, solo por darte el placer de soñar. Yo no sé si esto tenga algún sentido pero solemos aferrarnos tanto a algunas cosas o personas que vivimos años de nuestras vidas tan sólo pensando en algún suceso que quieres que ocurra, a veces incluso sin hacer nada para que finalmente se haga realidad. 

No sé con que propósito, a lo mejor sólo para no perder la esperanza de que se puede lograr. A veces, llegamos a ser crueles y comenzamos a idealizar ciertas cosas con tanta intensidad que logramos etiquetarlas de “Imposible”. Para mí, ese es el principal obstáculo. Cuando etiquetas una acción de imposible, el obstáculo te lo estás poniendo tú mismo porque nada de lo que se te ocurra te parecerá suficiente para cumplir la meta sólo por el hecho de que en tus planes, llegar hasta donde quieres es imposible.

 Etiquetamos algunos sucesos o situaciones como imposibles, sin saber a ciencia cierta su significado. Si buscas la palabra en un diccionario probablemente te saldrá algo parecido a esto "IMPOSIBLE: Algo que no puede existir, ocurrir o realizarse".  La imposibilidad de las cosas está en ti, los limites los pones tú mismo y aunque evidentemente hay factores externos que ejercen efecto sobre las situaciones, hay una diversidad de soluciones que estoy segura que si pensáramos con claridad las encontraríamos en vez de simplemente cegarnos y decir “No puedo, es demasiado para mi”

A veces creo que tú mismo debes hacerte ciertas preguntas y de esta manera analizar cuál es la respuesta a esas interrogantes. ¿Qué tanto eres capaz de esperar? ¿Qué tanto quieres esperar?. Me causa gracia cuando escucho que la gente dice que la solución es no esperar nada de nadie, cuando siempre  terminamos esperando mucho de al menos una persona y si no es así (Cosa que dificulto), constantemente estamos esperando algo de nosotros mismos.

La idea de juntar estos dos puntos es por una razón en específica. ¿Cuáles puntos?, La espera y el creer en la imposibilidad de las cosas. Al esperar algo por mucho tiempo, en ocasiones, se comienza a creer que simplemente no ocurrirá nada, así de sencillo. ¡NO OCURRIRA NADA! Y crees que todo ha sido en vano y entonces vienen estos pensamientos inútiles en dónde pareciera que te obligaras a pensar que tal cosa es imposible. Mi opinión ante esto es la siguiente ¿Cómo puedes saber y estar seguro de que algo es imposible cuando no lo has intentado? ¿Qué te hace pensarlo? ¿Es una razón lo suficientemente fuerte?

Generalmente la persona no sabe ni que contestar ante estas interrogantes. Yo no trato de crear un cuento de hadas y decirles que todo es posible porque no es cierto, hay cosas verdaderamente difíciles y totalmente obstaculizadas pero otras que no requieren ser etiquetadas como imposible, simplemente porque te creas una barrera más grande que lo que sientes, es precisamente eso lo que te impide ver más allá, te impide actuar, dejar de esperar y simplemente actuar, es allí, en ese momento en donde el término “IMPOSIBLE” es lo único táctil que encuentras y te aferras a eso como la única salida a la situación.

No te cierres las puertas así, inténtalo las veces que creas necesarias, que nunca puedas llegar a pensar que pudiste dar más, y si consideras que vale la pena espera el tiempo que sea pero da todo de ti y es probable que así veas resultados. No pongas más obstáculos de los que ya tienes, piensa en cómo superarlos no en cómo agrandarlos. Los grandes retos siempre llevan grandes sacrificios, de eso se trata, de arriesgarse y conseguir lo que deseas. 

Particularmente, yo si creo en que lo imposible en algunos casos puede hacerse realidad. Me gustan los retos dificiles, me gusta saber que puedo llegar más allá de la meta planeada, me gusta hacer todo lo que está en mis manos para hacer realidad aquellas cosas que algunos creen imposibles. Piensalo y analiza hasta donde crees que puedes llegar.

¿Y tú? ¿Crees en lo imposible?


"Creyó en lo imposible y, justamente por eso, gano batallas que todos, incluso yo considerábamos perdidas" Paulo Coelho

lunes, 13 de agosto de 2012

Psicología: Más que una carrera, es una pasión.

   
Tenía meses sin escribir. Hasta que hoy, decidí volver a conectar mis pensamientos en un papel. Esta vez no vengo a hablarles de amor, de felicidad, de tolerancia o de perfección. Esta vez quiero ir más allá y contarles un poco de qué significo para mi empezar a estudiar psicología en la católica. Especifico en la católica, porque es en dónde he tenido la oportunidad de estar durante ya casi un año, no podría generalizarlo a otras universidades pues no sé cómo es la dinámica. 

Decidí escribir sobre esto, porque digamos que es una de las mejores formas en las que uno puede expresar y desahogar lo que piensa y siente, o al menos yo siempre lo he creído así. En mi caso, siempre pensé en psicología en la UCAB. Al entrar, te encuentras con todo tipo de personas, entre ellas, están esas personas que no es exactamente lo que tenían pensado estudiar, otros que están allí solo por “estudiar algo” y otros tantos que están allí porque era su primera opción. La entrada en la universidad en general no es nada fácil, es un cambio de vida total. Pero en psicología, es más rudo aún. 

Sé que muchos entenderán esto, cuando estás en 5to, ya casi terminando y te preguntan “¿Qué vas a estudiar?” Y tú con tu mejor sonrisa respondes “Psicología en la UCAB” te encuentras con todo tipo de reacciones. La que me da más risa, es esa típica respuesta, acompañada de una mirada de lástima en la que te dicen “Pobre, te vas a volver loca (o)”, o aquel que te mira y te dice “¿De verdad? ¿Y eso te gusta?”, y uno hace lo que sea para dejar pasar ese momento incómodo y pensar “Bueno, yo voy a poder, y si no al menos lo intentare”.

Y bueno, finalmente llega ese gran primer día, en donde no sabes por qué razón pero los nervios te atacan fuertemente. Y es normal, cuando nos acercamos a una situación nueva existe miedo de no tener las estrategias de afrontamiento necesarias para poder enfrentarla como se debe. Los primeros meses son rudos, porque comienzas a conocer, explorar y entender cómo es la dinámica de la cuestión. Hace unos días recordaba que en mi primer día, la primera clase fue la clase de Historia, dónde había aproximadamente 90 personas, obviamente no conocía a nadie, y quede prácticamente de última. Al llegar a mi casa, sólo pensaba “en qué rollo me metí”. 

Pasan las semanas, poco a poco te vas acostumbrando a levantarte a las 4:30 am y llegar a tu casa a las 7 de la noche. A sobrevivir en aquellos días en donde entras a las 8 am y sales a las 6 pm. Te acostumbras a comer recalentado. Te acostumbras a que tu bolso tenga más o menos 4 libros por día y que pese como no tienen idea. Te acostumbras a que tienes que llegar a estudiar todos los días porque tienes la probabilidad de tener quiz TODAS las semanas, te acostumbras al sueño por las mañanas y el cansancio por las noches. Te acostumbras a una clase de metodología los miércoles a las 2 de la tarde, donde el sueño es más fuerte que cualquier cosa. Te acostumbras a esto y mucho más.
Muchos leerán eso, y dirán “Yo aún no me he acostumbrado”, créanme, lo he llegado a pensar, pero me doy cuenta de que el que ha llegado hasta la fecha en la que estamos, supo enfrentar todo eso y mucho más, y parte de aceptarlo es acostumbrarte a hacer cada una de esas cosas parte de tu rutina y así irte integrando. 

Al pasar los días te das cuenta que la carrera es hermosa, es fuerte, el ritmo no es fácil, pero es realmente fascinante. Te das cuenta que la gente que está a tu alrededor es distinta, un estudiante de psicología es bastante particular. Y junto a esto puedo afirmar que conocí a personas realmente geniales durante este primer año, amistades que con el tiempo irán fortaleciéndose. Llegan los primeros parciales y no sabes ni por dónde empezar, algunos tienen resultados muy buenos otros no tanto, como les vengo diciendo, la cosa no es tan fácil cómo algunas personas suelen pensar. Pero si te gusta lo suficiente, aún tienes la oportunidad de presentar dos parciales más y recuperarte. Pero esto, sólo va a depender de ti, de nadie más, la responsabilidad es solo tuya.

Por supuesto que hay días de días, días y semanas completas en dónde no quieres saber sobre nada, dónde el espacio que tienes es para comer y dormir, a veces ni de preocuparte mucho te da chance. Pero todo va fluyendo, de verdad que sí. Lo más rudo quizás es si llegas a dudar de tus propias capacidades, porque es quizás un ejemplo perfecto de lo que en motivación definen como discrepancia. Tu estado actual en ese momento es que estás estudiando y a lo mejor algunas cosas no te están saliendo bien, pero tu estado ideal es pasar todas las materias, y llegar a segundo año liso. La diferencia entre estos dos puntos a veces es lo que pone más presión. 

Llega la época de sacar cuentas, eso si es terrible. Cuánto necesitas para poder presentar los exámenes finales y luego de eso, cuanto te dio la nota previa y cuanto tienes que sacar para pasar tu materia. Porque si, debes acumular un mínimo de 10 puntos para luego matarte estudiando todo lo que viste durante todo el año. La satisfacción de llevar todas a finales es increíble, es allí, en ese punto en donde dices “Valió la pena el esfuerzo”. Y aquel que no logro llevarlas todas, no está mal, lo que debe es centrarse en las que pudo llevar, pasarlas y luego fajarse con las otras en reparación. 

En mi caso, las pase todas. Y me siento realmente feliz y orgullosa por eso. Más que compartir esta experiencia con ustedes quería dejarles un mensaje, decirle a todo aquél que lea esto que luche por sus sueños día a día, que sé que cada meta lleva su sacrificio consigo. Algunas veces nos detenemos pensando que no somos capaces de llegar al final de la meta, pero lo que muchas veces no entendemos es que cada paso que se da es importante y que a pesar de las caídas no debería estar permitido decir “es imposible”, el hecho de que algo sea imposible o no, depende de si tú lo crees imposible. 

Ve y lucha por lo que quieres. Me agradan las personas que tienen ganas de construir un futuro, de ser mejores personas, de estudiar, de salir adelante. Creo que son ese tipo de personas las que pueden hacer que este mundo sea un lugar mejor para estar y vivir día a día.

María Gisela Piñango Lizardo