En todo los que hagas en tú vida encontrarás ciertos obstáculos que de alguna manera afectan que el camino siga siendo concreto. La situación parece complicarse cuando llegamos a creer que las cosas no tienen solución. Parece increíble que siempre tomemos el camino más fácil, o bueno, “fácil” Ya que nada en esta vida resulta fácil, hasta lo más sencillo puede volverse complicado. Cuando me refiero a que tomamos ese camino “fácil” es el de resignarse, el de creer que nada de lo que hacemos está bien o peor aún que no hay solución posible.
Esto ocurre porque de tanto intentarlo y de tanto caer ocurre algo interno dentro de nosotros que nos lleva a cuestionarnos de todo lo que hacemos, decimos y hasta sentimos. Es sencillo, nunca nadie va a saber si lo que haces está o no bien, nunca nadie debe juzgarte sin explicaciones y mucho menos hacerte sentir mal. Cuando tomamos una decisión estamos poniendo solo una parte de nuestro futuro en juego pero siempre tenemos ciertas oportunidades que nos permiten rectificar. Y en este punto es donde me preguntó: Qué tipo de persona es esa que nunca se ha equivocado?..
No es porque no tengamos esa capacidad de diferenciar, no se trata de eso, se trata de que simplemente somos seres humanos y aunque nuestra mente está constantemente en funcionamiento podemos equivocarnos y tomar decisiones que quizás no son las mejores, podemos decir cosas que no debimos haber dicho, dejar de decir algunas, pero siempre debemos tener la valentía de asumir nuestros errores. Porque precisamente eso nos diferencia de otros, la capacidad de enfrentar aquello en lo que no actuamos como deberíamos y poder decir con la frente en alto: “perdóname” “Eso no estuvo bien”. Todo esto, sin necesidad de esperar reacciones positivas del otro lado. Recuerda, La otra persona también puede equivocarse.
En el vivir de cada día se nos presentan millones de oportunidades en las cuales debemos adquirir cierta madurez por así decirlo para saber que caminos tomar y que otros dejar. Resulta complicado dejar esos caminos en los que ya hemos comenzado a caminar, resulta difícil emprender nuevos caminos, pero es más difícil aún no saber cuál es el que realmente nos conviene. Y aquí intervienen las decisiones de las que hablaba anteriormente, tomando en cuenta todo esto planteo lo siguiente:
Generalmente existe ese camino que es el aceptado por la mayoría, el que quieren tus familiares, tus compañeros, tus amigos. Todas esas personas que puede que te digan lo que a ellos les gustaría que tú fueras. Pero allí está el detalle, no se trata de lo que ellos quieran si no de lo que tú quieras, de lo que tú sientas. Aunque resulta difícil separar estas cosas, es esencial. Es esencial analizar que es con lo que realmente tú te sientes feliz. De nada sirve vivir una vida entera complaciendo a otros cuando solamente estás logrando hacerte daño.
Llega un punto en nuestras vidas en donde tenemos ciertas personas en las que confiamos, amistades que realmente quisiéramos conservar, puede que mantengas una relación estable con una persona, pero para llegar a esto lamentablemente es necesario pasar por ciertos “malos ratos”. Para comprender la esencia de un buen amigo creo fundamental el que una persona que creías tu amigo te muestre lo contrario y de esta manera podrás apreciar mucho mejor aquellos que de verdad lo son. Obviamente esto no es obligatorio, pero es una forma muy particular de darse cuenta de quién es quién, con quien cuentas y con quién no. Al punto al que quiero llegar es que en muchas ocasiones evitamos esos malos momentos pero sólo debemos incluirlos en nuestras experiencias y tomarlos de referencia para construir un mejor futuro.
Partiendo del hecho de que todos podemos equivocarnos digo lo siguiente: Si yo sé que puedo fallar debido a que somos imperfectos, muy imperfectos. Con que motivo me doy la libertad de juzgar a otra persona por haberse equivocado? La mayoría de las veces atacamos a la otra persona, haciéndola saber que hizo mal, que se equivocó. Pero acaso no sería más sencillo hablar sobre qué estuvo mal? Buscar soluciones?. Soy de esas personas que piensa que todo, absolutamente todo, se puede solucionar hablando. Pero eso sí, solamente funcionará si las dos personas están dispuestas a poner de su parte. Luego de este proceso de aceptación viene el de la toma de decisiones. Eres realmente capaz de perdonar? De dar oportunidades?..
Esta cuestión de las oportunidades es difícil de manejar ya que pienso que todos las merecemos pero deben ser dadas con el corazón. Mientras seas capaz de perdonar eres capaz de dar oportunidades. Perdonar no significa ni jamás va a significar olvidar pero si significa dejar ciertas cosas atrás, volver a comenzar y tener en cuenta de que todos merecemos las oportunidades que sean necesarias. La oportunidad de rectificar y de aprender de lo que estuvo mal no debe ser negada. Una decisión puede costarte muchas cosas, por eso aprendamos a diferenciar lo realmente importante y miremos el futuro como el mejor camino para transitar. Es tú vida y tú eres el dueño de lo que decides.
María Gisela Piñango Lizardo.
María Gisela Piñango Lizardo.
